
Esto llegó a desesperar tanto a los jugadores del Playas como a su público, que una y otra vez protestaban al árbitro sus decisiones, si bien este tuvo la fortuna de acertar siempre con su señalización.
Como consecuencia de esto, los nervios empezaron a salir a flote, y empezó una fase de juego duro, que el colegiado no supo cortar a tiempo, llegando a la media hora de partido la seria lesión de Cristian, que con rotura de ligamentos de su rodilla, tuvo que ser evacuado en ambulancia al hospital. (Ambulancia que tardo 45 minutos en llegar)
En descargo del jugador que lesiono a Cristian, hay que decir que pese a ser una durísima entrada, la lesión se produjo fortuitamente, al caerle encima el jugador.
Mientras sacaban a Cristian del campo, se produjo la primera trifulca, al comentar un jugador del Playas que al próximo le iban a hacer lo mismo, comentario que fue escuchado por jugadores sallistas, que enfurecidos fueron a pedir explicaciones.
El partido continuó con un par de ocasiones para cada equipo, incluido un tiro al poste de Forteza.
El tiempo de descanso se prolongo bastante, esperando la llegada de la Ambulancia, y el tiempo que estuvieron los sanitarios atendiendo a Cristian, mientras los jugadores calentaban en el césped para no enfriarse en exceso.
La segunda parte continuó entonces, con ocasiones para ambos lados, nuevo tiro al poste a la salida de un córner lanzado por el Sallista, y a los diez minutos, el primer gol del partido. Un jugador del Playas corta en su campo una incursión visitante, se deshace de Forteza de un manotazo, avanza con el balón, y pasa en profundidad a un compañero, que solo ante el portero deja el balón a un jugador que acompañaba la jugada, que solo tiene que empujar a gol.
Es entonces cuando el Sallista se despierta, y comienza a acosar la portería rival de forma insistente, incluyendo un nuevo tiro al poste, otra vez de Forteza, mientras los jugadores del Playas se empleaban con cada vez más dureza.
Y en la única entrada dura que realiza el Sallista, se armó el dos de Mayo. Entrada de Pedro junto al banquillo local, y con los nervios a flor de piel, saltan todos los integrantes de dicho banquillo al campo a increpar a un desconcertado Pedro, que no entiende esa reacción.
Gritos, empujones, aspavientos, y un jugador del banquillo local que lanza un balón a la cabeza de un visitante, siendo expulsado por el árbitro.
Ante el cumulo de nervios tanto en el campo como entre el público, el colegiado decide suspender el partido.
El partido continúa entonces, aunque parte del público no se da por enterado, y continúa con la discusión, mientras los jugadores, demostrando más cordura que sus mayores, siguen intentando unos la igualada, y los otros defender el resultado.
Apenas cinco minutos le dura la alegría al Sallista, ya que un jugador local, arrancando dos metros en fuera de juego, consigue plantarse nuevamente ante el portero visitante, batiéndole por bajo. Con todas las veces que los locales protestaron la señalización de fueras de juego, habiendo acertado siempre el colegiado, y la única vez que se equivoca, es en contra de los Inqueros.
Con apenas dos minutos para terminar, solo quedó tiempo para un último intento en un saque de falta, al que subieron todos los jugadores visitantes, portero incluido, y que solo sirvió para que el árbitro tuviera que expulsar a un jugador de cada equipo, que decidieron ganar la posición a base de golpes.
Final del partido, con victoria local por 2 a 1, y nuevamente, mientras los jugadores de ambos equipos se despedían deportivamente, los espectadores seguían mostrando sus malos modos, teniendo que acudir la guardia civil a calmar los ánimos.
Aquí os dejo un resumen del partido, en dos videos.















